UNA CARRERA ARAGONESA EN EL CORAZÓN DE SENEGAL

La IV edición de la cita ‘Niños de África organizada por la asociación 100 Pies Eventos ha permitido repartir más de 2.000 camisetas y 1.000 pares de zapatillas en el poblado de Kabacoto-Senegal.

Un grupo de aragoneses ha vuelto a recorrer más de 5.000 kilómetros en coche solo con un objetivo: arrancar la sonrisa a cientos de niños de Senegal. Se trata de la cuarta edición de la aventura aragonesa que empredió en 2016 la asociación deportiva 100 Pies Eventos, y que tiene por escenario el poblado senegalés de Kabacoto. Un viaje que arrancaba el 15 de enero, y que hoy pone su broche final con la llegada de sus participantes a Madrid, Sergio del Barrero, Amath Deme y Fran Guajardo, en torno a las 11.00 de la mañana.

Sus protagonistas viajaron durante ocho días en coche, partiendo desde Zaragoza y pasando por Gibraltar, Algeciras, Agadir, El Aaiún o Mauritania, hasta llegar a su destino final. “Cada año nos esperan con más ganas y más ilusión y todo el mundo se vuelca con nosotros, es muy emocionante”,reconoce Sergio del Barrero, uno de los organizadores y precursores de la cita solidaria. Se trata de un poblado en el que hace tan solo un par de años carecían de luz o carreteras, y en la que la mayoría de los niños van descalzos.

“Para acabar con este problema, este año hemos recolectado zapatillas en Zaragoza, y hemos logrado traer más de 1.000 pares que repartimos en la carrera gracias al CEIP Catalina de Aragón”,asegura Del Barrero. Pero no solo eso, este año y por vez primera, cada uno de los participantes de la cita, casi 500 niños de entre 6 y 12 años, tuvo su propia bolsa de avituallamiento con unos dulces de Martín Martín, su propia camiseta y dorsal. “En total, hemos traído casi 2.000 camisetas, entre las que hemos repartido en la carrera y las que hemos recopilado de otros eventos aragoneses como la última edición de la 10K, entre otras”, resume.

Además, la asociación también ha hecho entrega de material sanitario para la enfermería del poblado, así como varios lotes de material escolar –con cuadernos, bolígrafos o mochilas-, tres ordenadores de segunda mano para el colegio así como varios balones de fútbol y zapatillas para los cuatro equipos de fútbol de Kabacoto. “Como cada año, hemos contado con la colaboración de las Fuerzas Armadas Españolas a la hora de trasladar todo este material hasta aquí”, asegura el organizador.

Tanto él como sus compañeros, todavía en Dakar horas antes de coger el avión de vuelta a casa, se mostraban profundamente emocionados por la experiencia. “Todo empezó como un viaje de amigos para conocer las raíces de Amath y hoy se ha convertido en una cita ineludible para nosotros. Y para ellos… somos como los Reyes Magos”, asegura del Barrero. “Para llegar aquí recorrimos más de 5.000 kilómetros en coche, un viaje muy duro pero toda una experiencia que al final siempre compensa”, reconoce.

Por supuesto, para Deme es “un auténtico orgullo regresar cada año y ser recibido con tanta alegría”, una sensación irrepetible y muy emotiva. Deme llegó a España hace 13 años, y tuvo que luchar mucho para regularizar su situación y lograr un trabajo y una vida digna. Hoy trata de hacer lo mismo con sus vecinos de Kabacoto. “Nunca podré pagar a 100 Pies Eventos todo lo que están haciendo por ellos, ver a mi gente feliz no tiene precio”, afirma.

Una experiencia inigualable

Este año se sumaba a la aventura por primera vez un amigo de la infancia de Sergio, Fran Guajardo. “Llevaba tiempo queriendo venir pero nunca podía por trabajo. Este año era posible y no me lo pensé”, reconoce. Hoy, a escasas horas de volver a casa y todavía emocionado por la experiencia, reconoce que ha sido un viaje completamente inigualable. “Cada día estaba lleno de contrastes, era como despertarte en un rincón del mundo diferente. La gente allí no tiene nada pero lo vive todo de otra manera. Me ha servido para reflexionar sobre nuestro modo de vivir la vida”, reflexiona.

Sin embargo, reconoce que lo más sorprendente para él fue el paso por los continuos controles policiales que se encontraban por las carreteras de algunos de los países por los pasaron: “En una ocasión nos llegaron a decir que no podíamos llevar una nevera dentro del coche, mientras que otros vehículos llevaban dentro hasta una cabra. Era un poco surrealista”. En su opinión, lo mejor del viaje ha sido el aprendizaje que se trae de vuelta a casa. “Para nosotros que se nos rompa el móvil es un drama, mientras que aquí es un regalo tener un par de zapatillas, o simplemente que juegues un rato con los más pequeños”, concluye Guajardo.

Reportaje de Heraldo de Aragón del 29 de Enero.

2019-02-11T09:53:52+00:00